La acumulación de compras financiadas puede llegar a comprometer muy seriamente la economía de miles de familias, que pueden verse abocadas a una cadena de impagos que puede incluso culminar en el embargo de la vivienda habitual. La financiación a través de tarjetas de crédito se ha convertido en un arma de doble filo para las familias, que han encontrado en ellas un recurso muy accesible, pero enormemente gravoso, para sus necesidades de financiación.
De hecho, casi un 65% de las operaciones sometidas a estudio para la realización de una operación de agrupación de deudas tiene como desencadenante el uso abusivo de tarjetas de crédito. Es el doble que tan sólo un año, según el análisis de casi 11.000 expedientes examinados por el Departamento de Análisis de Agencia Negociadora, entidad dedicada a la intermediación financiera.
Asimismo, un 75% de los demandantes de operaciones de refinanciación tiene 3 ó más tarjetas de crédito, que han tenido que usar en muchas ocasiones para afrontar incluso sus gastos corrientes. Un 50% de dichos demandantes tienen financiados con tarjetas importes de más de 15.000 euros (el doble que hace nueve meses) y un 20% ha agotado su capacidad de financiación y encuentra problemas para hacer frente al pago de las cuotas por los elevados intereses devengados.
El colectivo más afectado por el sobreendeudamiento a través de tarjetas es aquél con más acceso a este producto de crédito: funcionarios, profesionales liberales y empleados fijos de grandes empresas.
Foto: Europa Press
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