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La crisis dispara la agrupación de deudas y la banca aprovecha para robar clientes

04/10/2020, El Confidencial, E. Sanz

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La crisis desencadenada por la pandemia del coronavirus ha vuelto a poner contra las cuerdas a miles de hogares. Los ERTE, el aumento del desempleo y la creciente incertidumbre en torno a la evolución económica de España durante los próximos meses han comenzado a provocar los primeros problemas para afrontar el pago de las deudas —hipoteca, tarjetas de crédito, préstamos personales...— de las familias españolas que, como ya sucedió hace una década, han vuelto a recurrir, de manera más intensa, a la agrupación de préstamos para aliviar la carga financiera que deben soportar a final de mes.

La banca, por su parte, ante una posible oleada de impagos que podría llegar en los créditos al consumo en los próximos meses, tal y como advertía el Banco de España en su Informe de Estabilidad Financiera a principios de mayo, y ante la posibilidad de 'robar' clientes mediante este tipo de operaciones a la competencia —en un entorno cada vez más competitivo—, se está mostrando muy proactiva ante la demanda de estas agrupaciones, con tasas de aprobación relativamente elevadas.

Las solicitudes para reunificar deudas han crecido casi un 20% en los últimos seis meses y la ratio de conversión de operaciones, casi un 50%

Según datos de la 'fintech' Agencia Negociadora, durante el estado de alarma —14 de marzo hasta 21 de junio—, han crecido en un 19% las solicitudes hasta contabilizar un total de 7.286 operaciones, mientras que después del confinamiento —21 de junio hasta 31 de julio—, las solicitudes se han incrementado en un 17%, hasta las 2.529 operaciones. Esta compañía ha conseguido, en los últimos meses, unificar préstamos por un importe medio de 98.000 euros y un plazo medio de 250 meses.

Asimismo, esta compañía ha constatado un crecimiento del 49% de la ratio de conversión de operaciones, entendiendo por tasa de conversión, la relación entre operaciones presentadas y operaciones aprobadas. "El aumento refleja que los bancos incrementan su interés en esta solución hipotecaria para finalidad diferente a la adquisición de vivienda, que ha cobrado una especial relevancia en la actual situación de incertidumbre, agravada por las sombras de una segunda oleada del virus", explica a El Confidencial Luis Javaloyes, consejero delegado de Agencia Negociadora.

"Hemos notado un aumento de la solicitud de información relacionada con la reunificación de deudas, desde finales de 2019 y con más intensidad a medida que transcurrían los meses de crisis del covid-19", reconoce Pau A. Monserrat, profesor de la Universitat de les Illes Balears y economista especializado en productos financieros y socio en Futur Finances.

¿Quiénes recurren a la reunificación de deudas?

Según este experto, la mayoría de esas consultas provienen de personas que se han sobreendeudado e identifica tres perfiles. "Un colectivo importante son familias que su ritmo de consumo y gastos ha ido por encima de sus ingresos y que por falta de educación financiera han optado por incrementar su endeudamiento vía pequeños créditos personales y, también, tarjetas de crédito. Personas que de haber hecho un presupuesto de ingresos y gastos correcto no habrían precisado de crédito".

No son los únicos. "También nos llega gente cuyo endeudamientos se debe a situaciones dramáticas, muchas veces trabajadores o autónomos que perdieron su trabajo durante la última crisis y no llegaron nunca a remontar del todo. En una palabra, un colectivo que no se recuperó de la anterior crisis y de repente sufre una nueva. Llegan con mucho endeudamiento y deudas con administraciones públicas impagadas".

Según Monserrat, este tipo de perfil "no tiene acceso a una agrupación de deudas en condiciones y se le debe recomendar otro tipo de soluciones, mediante abogados que estudien su caso. La Segunda Oportunidad tiene sentido solo para algunos, cuyas deudas sean básicamente créditos y préstamos personales, ya que la hipoteca y las deudas con la Administración quedan fuera de la Ley de Segunda Oportunidad", recuerda.

Este experto, añade un tercer grupo. "El más pequeño, pero relevante y que tiene más garantías de prosperar. Es el colectivo de endeudados con una hipoteca que paga al día desde hace muchos años, con algún préstamo y tarjeta que también paga correctamente. Buscan agrupar su deuda con un banco para pagar menos al mes. En estos casos, la reunificación de deudas les supone un ahorro en cuotas que, dependiendo de deuda pendiente y tipo de interés, les permite reducir sus pagos mensuales entre un 60-80%".

"La agrupación de créditos representa resolver de una sola vez cualquier situación de falta de liquidez en el corto y medio plazo, ya que supone una reducción en los pagos financieros mensuales de hasta el 80%", insiste Javaloyes. Asimismo, "se ha revelado como una solución elegida mayoritariamente por personas y familias con buen perfil financiero que desean anticiparse a una situación económica peor y, al mismo tiempo, permite reordenar de manera definitiva las finanzas familiares, algo que siempre es necesario, pero que ahora resulta imprescindible. No tiene por qué ser necesariamente una familia con el agua al cuello, sino simplemente un hogar que quiere vivir con algo de desahogo".

Desde la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) también han constatado este mayor interés por la reagrupación de deudas, una operación financiera que pueden llevar a cabo los bancos, aunque lo habitual es que se realice a través firmas independientes, que actúan de intermediarias entre el cliente y el banco. Un estudio de esta asociación, elaborado en colaboración con el experto financiero Antonio L. Gallardo, tras realizar más de 1.300 encuestas entre el 7 y el 11 de septiembre de 2020, concluye que uno de cada dos encuestados (57,20%) ha reunificado deudas mediante la constitución de una nueva hipoteca, mientras que el resto (42,80%) lo ha hecho a través de la contratación de un préstamo personal.

En su estudio, y para calcular el coste real de las operaciones de reunificación de deuda, Asufin ha partido de una familia con unos ingresos totales de 3.200 euros al mes y varios gastos mensuales. Entre ellos, una hipoteca sobre una vivienda valorada en 180.000 euros. Del total de la hipoteca, quedan pendientes de amortizar 74.900 euros. Se prevé que dicho préstamo finalice en un plazo previsto de 7 años y medio. Asimismo, el hogar dispone de un préstamo sobre un coche (15.150 euros), un préstamo personal para reformas del hogar (17.800 euros), una compra financiada de electrodomésticos (4.520 euros), una tarjeta de crédito 'revolving' (7.250 euros de saldo pendiente) y una tarjeta de crédito 'no revolving' (1.790 de saldo pendiente).

Menos cuota mensual, ¿mayor interés final?

Tras analizar varias entidades de reunificación a través de consultas telefónicas y por 'e-mail', Asufin constató que la reunificación de deuda puede suponer una reducción de la cuota mensual de alrededor del 77% —en su caso de 2.210 euros a 511 euros—, si bien, alertan de que, a la larga, el consumidor puede acabar pagando hasta siete veces más de intereses.

"Con esta operación, la cuota mensual a pagar disminuye considerablemente, lo que por otra parte es el objetivo que se persigue: pasamos de un grado de endeudamiento del 69% al 15,69% en el caso analizado. A cambio, el plazo de devolución de la deuda global se incrementa notablemente (de 7,5 años, en el caso de la hipoteca, hasta 30-40 años al constituir la nueva hipoteca) lo que dispara el coste final de la operación", explica Patricia Suárez, presidenta de Asufin.

Los datos recabados por Asufin recogen que se parte de una deuda inicial antes de la reunificación de 136.929 euros —intereses incluidos— a una deuda final después de la reunificación de entre 161.554 euros y 252.701 euros —intereses incluidos— en función de la entidad elegida.

Desde la Agencia Negociadora, Luis Javaloyes asegura, por el contrario, que esto no tiene por qué ser necesariamente así. "Por tres motivos. En primer lugar, porque el interés de la nueva hipoteca es 10 veces más bajo que el de las financiaciones que se cancelan. En segundo lugar, porque no necesariamente es preciso ampliar el plazo de la hipoteca previa para conseguir reducción de cuota, ya que en muchas ocasiones la nueva hipoteca se hace por el mismo plazo que resta de la hipoteca anterior. Y, en tercer lugar, porque con la nueva Ley de Crédito Inmobiliario (LCCI), muchos de los gastos que conlleva este tipo de operación los asume el banco".

Y pone como ejemplo una operación firmada este mes de septiembre. Clientes con una hipoteca de 50.000 euros al 3% a 12 años —9.600,64 euros de intereses al final de la vida del préstamo—, un préstamo del coche de 25.000 euros al 10% durante 8 años —11.417,99 euros de intereses— y tres tarjetas 'revolving' de 20.000 euros al 22% —36.963 euros de intereses calculado a 12 años, si bien, como advierte Javaloyes, realmente no se amortiza nuca—. En total, casi 58.000 euros en intereses.

"Estos clientes firmaron una nueva hipoteca de 105.000 euros a 12 años y un interés al 2%. En este caso, el pago de intereses al final de la vida del préstamo asciende a 13.190 euros, de tal manera que se ha conseguido un ahorro en intereses con la operación de casi 44.800 euros", apunta Javaloyes, quien insiste en que depende del tipo de cliente y del tipo de operación.

"Generalmente, el perfil de nuestros clientes se mueve entre los 55-58 años, con un perfil laboral estable, que suele gustar mucho a la banca. Obviamente, cuanto más se alarga el periodo de amortización, mayores son los intereses. Pero, en el caso de una persona de mediana edad, no tienen ningún sentido una hipoteca a 30 o 40 años".

Por su parte, Pau A. Monserrat coincide con Suárez en que este tipo de operaciones tiene un coste para el cliente. "Se incrementa el coste financiero global, principalmente porque se incrementa el plazo de la deuda, pero muchas veces, también, por el aumento de intereses en la deuda principal en la que se aglutina esta reunificación que es la hipoteca".

En este sentido, su consejo es "intentar que si, es posible, se mejore incluso el tipo de interés que tengamos y, si no es posible, que la diferencia sea pequeña. Con respecto al plazo, rebajar mucho la cuota es muy atractivo y es el reclamo principal, pero debemos buscar un término medio en el que se consiga una rebaja de los pagos lo suficiente para conseguir una situación desahogada, aunque sea una cuota mayor de la mínima que se pueda conseguir y, por ello, que el plazo de devolución de la deuda sea menor y, por tanto, el coste global no tan alto".

¿Qué gana la banca con estas operaciones?

Según Javaloyes, "son una alternativa para generar nueva producción muy rentable con un mercado de compra venta paralizado y que tardará un tiempo en volver a la normalidad. Además, las entidades encuentran en las agrupaciones de créditos una solución para ofrecer a clientes de la competencia opciones más favorables de financiación que resuelvan sus necesidades más perentorias: reducir esfuerzo financiero (consolidación hipotecaria) y aumentar la liquidez. Sin olvidar que consiguen captar negocio de la competencia", añade Javaloyes.

Además, este tipo de operaciones, según este experto, permiten a la entidades financieras firmar hipotecas mucho más rentables, en el marco de un mercado muy competitivo en el que, debido a los bajos tipos de interés, los márgenes prácticamente son inexistentes.

"Los bancos obtienen mayor retorno a su inversión crediticia. Más rentabilidad. Y lo consiguen complementando sus hipotecas estándar con estas otras nuevas hipotecas que son más rentables y de mejor calidad crediticia. Póngase esto en valor en un contexto de exigua rentabilidad del negocio bancario con la contratación de hipotecas y del crédito al consumo en tasas negativas de crecimiento. Las entidades logran así ganar cuota de mercado a costa de la competencia y captar clientes solventes en un momento de incertidumbre", explica Javaloyes.

En su opinión, "existe tal competencia entre los bancos en las hipotecas para la compra de vivienda que para poder captar un cliente tienen que firmarla por ejemplo a euríbor + 0,60% con la expectativa de recuperar rentabilidad a largo plazo. En este tipo de hipotecas (las de agrupación de préstamos), para un mismo perfil de cliente solvente, pueden formalizarla a euríbor + 2%. Y para el cliente es muy interesante porque es un interés infinitamente más reducido que el que venía pagando por los préstamos que agrupa", apunta Javaloyes.

No lo ha constatado así Asufin que, en su estudio recoge que para una hipoteca media a tipo fijo (en este momento del 1,5%), las entidades analizadas están ofreciendo hipotecas desde el 2% hasta el 4,5%. "Esto supone un sobrecoste de intereses de entre el 33% y el 200%", aseguran. Al mismo tiempo que advierten de que a un 23% de los encuestados les han vinculado otros productos, como seguros de vida o de protección de pagos, lo que encarece el coste del nuevo préstamo.

Solo reunifican deudas en condiciones las familias que no tienen una necesidad perentoria de ella

Pau A. Monserrat, por su parte, no cree que haya un interés especial de la banca por captar clientes que agrupan deudas, "menos en estos momentos de incerteza económica. La experiencia de la anterior crisis es que las entidades financieras que reunificaron deudas, como Banco Primus, Celeris, DB Credit, GE Money Bank o GMAC, acabaron cerrando o reconduciendo su modelo de negocio. Falta en España una oferta de reunificación de deudas activa que analice con diligencia el riesgo, con la ayuda de avales parciales del ICO, por ejemplo. Al igual que en la anterior crisis, solo reunifican deudas en condiciones las familias que no tienen una necesidad perentoria de ella".

Antes de firmar, hay que leer la letra pequeña

Pros y contras de este tipo de operaciones que vuelven a coger carrerilla ante un futuro económico incierto y que, según los expertos, exigen que exista total transparencia respecto a las implicaciones económicas que supone recurrir a ellas. Y, tal y como aconseja Patricia Suárez, es mejor prevenir que curar.

"La reunificación es una alternativa disponible en el mercado de la que deben conocerse todos los detalles. Además, antes de llegar a esta costosa operación, pueden ponerse en práctica de forma preventiva acciones de control presupuestario al alcance de las economías domésticas. Por ejemplo, la regla del 50/30/20, como base óptima para elaborar un presupuesto. De este modo, la mitad de los ingresos pueden ir a parar a gastos fijos (hipoteca, luz, colegios, etc.); el 30% a gastos personales (ropa, ocio, etc.) y el 20% restante para el ahorro", explican desde esta asociación.

La reunificación es una alternativa disponible en el mercado pero, antes, pueden ponerse en práctica acciones de control presupuestario

Por su parte, Monserrat alerta de que aunque la mayoría se realizan con un banco, dos de cada diez operaciones se hacen con otro tipo de empresas de reunificación de deudas —prestamistas de crédito inmobiliario que deben estar inscritos en el registro del Banco de España—.

"En este sentido, es importante en estos casos ver si el estudio de viabilidad tiene coste y, especialmente, las condiciones. Este tipo de reunificaciones se hacen mediante un préstamo hipotecario con la garantía de un bien inmueble residencial, normalmente la vivienda habitual, poniendo en riesgo un bien fundamental no solo para financiar su compra, también otros gastos como tarjetas de crédito".

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