Las vacaciones y las trampas de las tarjetas de crédito y "de tu mente"

¡Vacaciones! Cuidado con aplazar el pago de la tarjeta de crédito.

Con la llegada del verano, se dispara el uso del dinero de plástico. Te explicamos lo que debes hacer para evitar que el mal endeudamiento te fastidie tu merecido descanso.

“Las tarjetas de crédito son una bendición, pero si no se tiene cuidado pueden convertirse en una adicción”, afirma en Un pequeño empujón Richard Thaler, premio Nobel de Economía (2017) y padre de la llamada economía conductual, que estudia cómo las emociones o las trampas de nuestra mente (sesgos) influyen en las personas a la hora de tomar decisiones que afectan al bolsillo.

Según Thaler, los humanos, a diferencia de los econos, son seres con una racionalidad limitada por carecer de educación financiera, no tienen autocontrol a la hora de gastar porque no piensan en las consecuencias de abusar de la tarjeta de crédito, y como son “perezosos” por naturaleza, el sesgo del status quo hace que deje las cosas como están, no hace cambio alguno, como ocurre cuando cae en nuestras manos una tarjeta con el pago aplazado por defecto o una revolving. Esta forma de pensar crea un caldo de cultivo para que los consumidores pierdan el norte al usar el dinero de plástico. Y ahora que llegan las vacaciones, conviene volver a recordar cómo usarlo con cabeza, para que, a la vuelta del verano, que coincide con la cuesta de septiembre, no provoque un problema de sobreendeudamiento.

Las tarjetas aplazadas son las más peligrosas por dos razones. La primera, por su elevado coste. Los intereses superan el 20%; la segunda, porque es muy fácil caer en una espiral de endeudamiento de la que no es fácil salir ya que al acomodar la devolución de las compras a una cuota fija (revolving) o a un plazo o porcentaje (crédito) se inhibe el autocontrol, estando uno más dispuesto a pagar más a cargo de la tarjeta. De esta forma, es muy sencillo caer en la trampa e ir agrandando esta deuda. Y, todo, aun sabiendo que a la larga pagaremos muchos intereses.

Veámoslo con un ejemplo utilizando el simulador del Banco de España. Si tomamos como referencia los cinco primeros bancos del país, el aplazamiento de las compras conlleva de media un coste del 24,3% (TAE). Ahora, imagina que aplazas los 3.000 euros que te cobran por el apartamento de este verano y quieres devolverlo pagando una cuota mensual de 100 euros. Esto significa que el alojamiento te costará realmente 4.665 euros, de los que 1.665 euros (el 35%) son nada menos que intereses. Tardarás casi cuatro años en pagar tus vacaciones. Cuidado, porque si pones una cuota muy baja, eternizarás la deuda. Para evitar esta situación, algunas revolving tienen un mínimo de amortización.

Con esta estrategia te estás mal endeudando porque conviertes el aplazamiento del pago del apartamento en un crédito al consumo que te sale mucho más caro de lo que cuesta un préstamo personal. De media, esta financiación tiene unos intereses del 9,4% (tomando de nuevo la referencia de los cinco primeros bancos del país). Es decir, cuesta menos de la mitad que si utilizas como medio de pago las tarjetas.

Así que, antes de echar mano al dinero de plástico piensa con cabeza y recuerda estos consejos:

  • Planifica tus ahorros disponibles para el verano y si tienes que tirar de tarjeta, hazlo siempre que puedas devolver el saldo al mes para que no te cobren intereses. A lo sumo prolóngalo al plazo que tu banco te permita sin coste alguno.
  • Limita el uso del número de tarjetas, evitarás tentaciones y el riesgo de sobreendeudarte.
  • Reduce el límite de gasto, el cual, según la economía conductual, actúa como un efecto ancla, un ajuste mental que inconscientemente fomenta el consumo hasta ese tope.

Si con todo necesitas recurrir a financiación para disfrutar de tus merecidas vacaciones, compara productos antes de caer en el mal endeudamiento, porque puede costarte, incluso, el embargo de tu vivienda en caso de impagos.

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