18/07/2026, El Economista, Álvaro Moreno
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Los españoles recurren cada vez más al crédito personal para financiar sus gastos cotidianos y el verano se ha consolidado como uno de los momentos álgidos de esta tendencia. Aunque el crecimiento de esta fórmula de financiación lleva más de una década al alza y se aceleró especialmente tras la pandemia, los préstamos para sufragar las vacaciones se han convertido en uno de los principales motores del crédito al consumo. Este verano volverá a repetirse ese impulso, aunque con un condicionante añadido: los consumidores tendrán que afrontar unos tipos de interés más elevados.
Las vacaciones de verano se han convertido ya en el principal momento del año para la contratación de financiación. Según el barómetro de Asufin sobre préstamos al consumo, el 17% de los usuarios solicita un préstamo para viajes y vacaciones, por delante de los destinados a la compra de vehículos, los estudios, la refinanciación o las reformas. Solo la necesidad de liquidez en términos generales concentra un porcentaje mayor, una circunstancia que también se reproduce durante los meses estivales.
Así lo refleja también el informe Uso y financiación de los servicios y consumo, elaborado por Kantar para la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef), al que ha tenido acceso elEconomista.es. Según este estudio, el 36% de los usuarios que solicitaron financiación lo hicieron durante el verano, por encima del 35% registrado en Navidad y del 22% correspondiente al Black Friday, los otros dos grandes hitos del consumo.
En declaraciones a elEconomista.es, Ignacio Pla, secretario general de Asnef, explica que «el verano es uno de los momentos del año en los que más tiempo libre tenemos y, por tanto, podemos dedicarnos a sacar adelante proyectos pendientes, como la reforma del hogar o la compra de un vehículo». Además, destaca que «en los últimos años, a raíz de la pandemia, se ha consolidado la financiación de viajes, situándose actualmente entre los bienes y servicios más financiados. Por último, en verano también tienen lugar las rebajas, otro momento clave para el consumo en nuestro país».
Esta tendencia tiene un reflejo directo en las estadísticas del Banco de España. Las nuevas operaciones mensuales de crédito al consumo se han incrementado año tras año, con picos especialmente marcados en meses como julio y septiembre. El volumen concedido pasó de 16.331 millones de euros en 2014 a cerca de 36.000 millones en 2019, el último ejercicio antes de la pandemia. En 2025 alcanzó un récord histórico de 46.641 millones de euros. En los cinco primeros meses del año, los últimos datos disponibles, ya se han concedido 20.257 millones de euros, la cifra más elevada para ese periodo de toda la serie histórica y muy por encima de los 17.961 millones registrados en el mismo intervalo del año anterior.
En términos interanuales, el crédito al consumo creció más de un 20% en 2025 respecto al ejercicio precedente, después de haber aumentado un 19,6% el año anterior. En comparación con los niveles previos a la pandemia, el volumen de financiación es ya un 28% superior, mientras que, si se toma como referencia 2014, el incremento alcanza el 185%.
Se trata de una tendencia generalizada. Los datos de Asufin muestran que la intención de solicitar un préstamo al consumo se encuentra en máximos históricos, con un 35,9% de los encuestados, frente al 14,2% de 2020, el 24,1% de 2021 y el 34,8% del año anterior.
Patricia Suárez, presidenta de la asociación, advierte de que «no debe interpretarse como un reflejo de optimismo económico; al contrario, es un dato preocupante. Aunque parte de ese auge responde al dinamismo del gasto en ocio y viajes, los datos revelan una realidad mucho más compleja: la necesidad de liquidez y la refinanciación de deudas absorben conjuntamente buena parte de las solicitudes. Esto demuestra que la persistencia de la inflación y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo están obligando a una parte sustancial de los hogares a recurrir a la financiación simplemente para sostener su gasto corriente y reestructurar cargas previas».
Desde Asnef, por su parte, explican que el sector atraviesa una etapa de «notable crecimiento», aunque advierten de que el contexto geopolítico y la incertidumbre energética siguen siendo factores de riesgo. «Pese a este entorno incierto, la realidad es que la industria ha experimentado en los últimos años un crecimiento progresivo y sostenible. Entre los factores que han contribuido a ello destacan la estabilidad del empleo, una morosidad contenida y un contexto de relativa estabilidad en los tipos de interés».
Además, «estamos identificando algunas tendencias que refuerzan el papel del crédito al consumo en nuestra sociedad. El incremento del precio de la vivienda ha llevado a muchos consumidores a optar por reformar su hogar o priorizar otras adquisiciones, como la compra de vehículos o electrodomésticos. Asimismo, tras la pandemia hemos asistido a un aumento de la inversión en bienes y servicios vinculados al ocio, especialmente los viajes«, explica Pla.
En cualquier caso, Asnef sostiene que el incremento de la financiación ha contribuido a «dinamizar el consumo en nuestro país» y destaca que este crecimiento se está produciendo en un contexto de fortaleza del sector, con unos niveles de morosidad históricamente reducidos. De hecho, la tasa se sitúa en el 2,69%, su nivel más bajo desde septiembre de 2008. La patronal también subraya la aportación del sector a la economía. La financiación concedida por estas entidades superó los 38.685 millones de euros, una cifra equivalente al 2,4% del PIB, y permitió mantener 689.137 puestos de trabajo, además de generar una recaudación fiscal de 9.967 millones de euros.
El verano suele concentrar algunos de los meses más dinámicos para el crédito al consumo, especialmente junio y julio y, tras el habitual paréntesis de agosto, septiembre. Un ejemplo fue julio de 2025, cuando el volumen de nuevas operaciones alcanzó los 4.316 millones de euros, un 25% más que en el mismo mes del año anterior y un 15% por encima del registrado en junio.
Desde Agencia Negociadora, fintech especializada en la intermediación de productos financieros y crédito, dan por hecho que este verano volverán a registrarse crecimientos de dos dígitos. En un informe reciente, la compañía estimaba que el 25% del gasto estival termina financiándose mediante crédito. «El verano concentra decisiones de gasto que, tomadas de forma aislada, parecen razonables. El problema aparece en septiembre, cuando esas cuotas se suman a las que ya existían y el hogar descubre que el margen que creía tener ya no está», explica Luis Javaloyes, CEO de Agencia Negociadora de Productos Bancarios.
Un crédito cada vez más caro
Además del crecimiento del volumen de préstamos previsto para este verano, los consumidores tendrán que afrontar un coste financiero superior. Según los datos de Asufin, la TAE media de los préstamos personales de entre uno y cinco años en España se situará en el 10,05%, por encima del 8,12% de media de la Unión Europea. Esto se debe principalmente a la subida de tipos por parte del BCE y el entorno más inflacionario con la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Eso sí, existen diferencias importantes entre entidades. La banca ofrece un tipo medio del 9,16% (dato de junio), mientras que los Establecimientos Financieros de Crédito (EFC) alcanzan una TAE media del 13,42%. En comparación con el año anterior, el coste de estos productos ha aumentado en 14 décimas en el caso de la banca y en tres décimas entre los EFC.
Respecto a este encarecimiento del crédito, Patricia Suárez considera que «lo verdaderamente alarmante del escenario actual es que este fuerte apetito por el endeudamiento coincide con un cambio de tendencia en el coste del dinero. Tras dos años de descensos, los tipos de interés de los préstamos han vuelto a repuntar. Las familias españolas no solo se enfrentan a un crédito notablemente más caro que la media europea, sino que, además, las ofertas de préstamos preconcedidos —aquellas que el consumidor recibe sin haberlas solicitado— siguen siendo aún más costosas que la media del mercado, con una TAE del 11,60%».
El impacto de la ley de segunda oportunidad
No obstante, desde Asnef advierten de que, pese al buen momento que atraviesa el sector, existe un importante foco de incertidumbre: la seguridad jurídica. En este sentido, Ignacio Pla considera que «es importante seguir avanzando en materia de seguridad jurídica». En concreto, señala que «la Ley de la Segunda Oportunidad está siendo víctima de una mercantilización por parte de la industria de la litigación, que intenta convertir esta normativa en un producto comercial, ignorando el verdadero espíritu de la ley».
La asociación añade que «afortunadamente, el Tribunal Supremo ya ha insistido en que la Ley de la Segunda Oportunidad exige valorar las circunstancias de cada caso y acreditar la buena fe del deudor. Esperamos que esta doctrina se mantenga para evitar que el aumento de la litigiosidad acabe afectando negativamente tanto al sector como al propio consumidor, que es a quien la normativa pretende proteger».