Un préstamo con garantía hipotecaria es un crédito en el que aportas como garantía una vivienda que ya es tuya, en lugar de una que quieres comprar. Eso permite conseguir importes mayores y tipos de interés bastante más bajos que en un préstamo personal, porque el riesgo para la entidad es menor.
Es un producto útil y a la vez serio, y las dos cosas hay que decirlas juntas. Útil porque resuelve situaciones que un préstamo al consumo no puede resolver. Serio porque pones tu vivienda como respaldo, y eso cambia la naturaleza del compromiso.
En Agencia Negociadora llevamos más de 21 años trabajando este producto, con más de 410.000 operaciones gestionadas y más de 1.200 millones de euros formalizados. Es nuestra especialidad, así que conviene que sepas leer también nuestras recomendaciones con criterio propio: en este artículo verás tanto para qué sirve como cuándo no deberías usarlo.
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¿Qué es un préstamo con garantía hipotecaria?
Es un préstamo en el que un inmueble de tu propiedad queda hipotecado como garantía del pago, pero sin que el dinero tenga que destinarse a comprar esa vivienda. La finalidad es libre: puedes usarlo para unificar deudas, para un proyecto o para cubrir un gasto grande.
El mecanismo es el mismo que el de cualquier hipoteca. Se tasa el inmueble, se firma en notaría, se inscribe la garantía en el Registro de la Propiedad y se devuelve en cuotas mensuales durante el plazo acordado. La diferencia está en el destino del dinero, no en la mecánica.
También se le llama crédito con garantía hipotecaria o préstamo con garantía de vivienda, y son la misma cosa. Lo que sí conviene distinguir es de una línea de crédito con garantía hipotecaria, que funciona como un crédito revolvente del que dispones a demanda: ahí no recibes un importe cerrado, sino un límite disponible.
¿En qué se diferencia de una hipoteca y de un préstamo personal?
Esta es la confusión más habitual, y aclararla ahorra mucho dinero. Hay cuatro caminos distintos para financiarse cuando eres propietario de una vivienda, y cada uno encaja en una situación diferente:
Los cuatro caminos de financiación cuando tienes una vivienda
| Hipoteca para comprar | Préstamo con garantía hipotecaria | Ampliar tu hipoteca actual | Préstamo personal | |
| Para qué sirve | Comprar la vivienda | Cualquier finalidad, incluida unificar deudas | Añadir capital a la hipoteca que ya tienes | Cualquier finalidad, importes pequeños |
| Qué se aporta como garantía | La vivienda que compras | Una vivienda que ya es tuya | La vivienda ya hipotecada | Solo tu solvencia personal |
| Importe habitual | Hasta el 80 % del valor de tasación | Habitualmente entre el 50 % y el 70 % del valor de tasación | Limitado por el valor de tasación menos lo pendiente | Normalmente hasta 60.000 euros |
| Plazo habitual | Hasta 30 años | Entre 5 y 30 años | El que reste de la hipoteca, ampliable | Entre 1 y 8 años |
| Coste relativo del interés | El más bajo de los cuatro | Más bajo que un préstamo personal y algo más alto que una hipoteca de compra | Similar al de tu hipoteca actual, con gastos de novación | El más alto de los cuatro |
| Qué pasa si dejas de pagar | Riesgo de ejecución sobre la vivienda | Riesgo de ejecución sobre la vivienda | Riesgo de ejecución sobre la vivienda | Reclamación sobre tu patrimonio, sin garantía real |
La lectura útil de la tabla está en la fila del interés y en la última. El préstamo con garantía hipotecaria se sitúa en un punto intermedio: mucho más barato que un préstamo personal, algo más caro que una hipoteca de compra. Y comparte con las hipotecas el riesgo que un préstamo personal no tiene.
Frente a ampliar tu hipoteca actual, la diferencia práctica es la flexibilidad. Una novación depende de que tu banco actual acepte y de las condiciones de tu hipoteca vigente, mientras que un préstamo con garantía hipotecaria se puede plantear con otra entidad y con un plazo y una estructura nuevos.
¿Qué requisitos piden para un préstamo con garantía hipotecaria?
Los requisitos giran alrededor de dos cosas: el inmueble que aportas y tu capacidad de pago. No basta con tener una vivienda, hace falta poder pagar la cuota, y ese es el filtro que más operaciones frena.
- Ser propietario de un inmueble libre de cargas o con un capital pendiente reducido.
- Que la vivienda sea tasable por una sociedad homologada y tenga valor de mercado suficiente.
- Ingresos demostrables y estables: nómina, pensión o rendimientos de actividad económica.
- Que la cuota resultante quepa en tu presupuesto, normalmente sin superar entre el 35 % y el 40 % de tus ingresos netos sumando todas tus obligaciones.
- Historial de pagos razonable. Estar en un fichero de morosidad complica mucho la operación.
- Escritura de propiedad, nota simple del Registro y últimos recibos del IBI.
Sobre el inmueble hay un matiz que sorprende a mucha gente: no todos valen igual. Una vivienda en una zona con mercado activo se acepta con mejores condiciones que un local, un terreno o una casa en un municipio sin apenas transacciones, porque lo que la entidad valora es la facilidad de venta.
¿Para qué sirve un préstamo con garantía hipotecaria?
Sirve para cualquier finalidad, pero en la práctica se usa sobre todo para tres cosas. Las tres tienen algo en común: importes que un préstamo personal no cubre o cuyo coste al consumo sería inasumible.
Unificar varias deudas en una sola cuota
Es el uso más frecuente. Cuando alguien acumula un préstamo del coche, dos o tres tarjetas y alguna financiación, está pagando tipos muy distintos y muy altos por cada una, y la suma de cuotas se come el presupuesto aunque la deuda total no sea enorme.
Reunificar consiste en cancelar todas esas deudas con un único préstamo con garantía hipotecaria y quedarse con una sola cuota mensual, más baja y a un tipo mejor. El efecto inmediato es de liquidez: recuperas margen cada mes, y también de gestión, porque pasas de vigilar seis recibos a vigilar uno.
Ahora el matiz honesto, porque sin él la explicación estaría incompleta. Bajar la cuota se consigue habitualmente alargando el plazo, y eso puede hacer que el coste total en el cómputo global suba, incluso mejorando el tipo de interés. El resultado exacto depende de tu situación de partida: de los tipos que estés pagando hoy, del plazo que te quede y de la nueva TAE. Por eso analizamos cada caso antes de proponer cualquier cosa, sin coste ni compromiso.
Obtener liquidez para un proyecto
Reformar la vivienda, financiar unos estudios, aportar capital a un negocio o cubrir la entrada de otro inmueble. Son destinos en los que el importe supera lo que da un préstamo personal y el plazo largo hace que la cuota sea manejable.
Afrontar un gasto imprevisto o aceptar una herencia
Un tratamiento médico, una obra urgente o el impuesto de sucesiones de una herencia que no se puede pagar en efectivo. En estos casos el producto funciona como un puente: permite no tener que vender un bien con prisa y a mal precio.
¿Qué ventajas e inconvenientes tiene?
Como todo producto con garantía real, tiene una ventaja evidente y un riesgo que no conviene minimizar. Merece la pena leer las dos listas antes de decidir.
Ventajas
- Tipos de interés notablemente más bajos que un préstamo personal o una tarjeta.
- Importes más altos, al estar respaldados por el valor del inmueble.
- Plazos largos, que permiten una cuota mensual manejable.
- Una sola cuota si se usa para unificar deudas, con la gestión simplificada.
- Finalidad libre, sin tener que justificar el destino como en otros productos.
- Accesible para perfiles a los que un banco no daría un préstamo personal del mismo importe.
Inconvenientes
- Pones tu vivienda como garantía, con riesgo de ejecución si dejas de pagar.
- Hay gastos de formalización: tasación, notaría, registro y gestoría.
- El proceso es más lento que un préstamo personal, porque hay tasación y escritura.
- Alargar el plazo baja la cuota pero puede aumentar el coste total del crédito.
- Reduce la capacidad de endeudamiento futura y el margen sobre esa vivienda.
- No encaja si tus ingresos no son estables, porque el compromiso es a largo plazo.
¿Cuánto cuesta un préstamo con garantía hipotecaria?
El coste tiene dos partes que conviene mirar por separado: el tipo de interés, que determina la cuota, y los gastos de formalización, que se pagan al principio. Comparar solo el interés es el error clásico.
- Tipo de interés: por debajo de un préstamo personal y por encima de una hipoteca de compra. Puede ser fijo, variable o mixto.
- Tasación: la paga el prestatario y depende del tipo de inmueble.
- Comisión de apertura, si la hay, y comisión por reembolso anticipado, que está limitada por ley.
- Notaría, registro, gestoría e impuesto de actos jurídicos documentados: en los préstamos con garantía hipotecaria sobre vivienda a los que se aplica la Ley 5/2019, los paga el prestamista, no tú.
- Seguro de daños sobre el inmueble, que es obligatorio.
La cifra que de verdad permite comparar ofertas es la TAE, porque incorpora el interés y los gastos asociados al préstamo. Dos ofertas con el mismo tipo nominal pueden tener TAE muy distintas, y esa diferencia es lo que acabas pagando.
¿Cómo saber si una oferta es segura? Lo que te garantiza la Ley 5/2019
Esta es la parte que casi nadie te explica y que más te protege. Los préstamos con garantía hipotecaria sobre vivienda de uso residencial contratados por personas físicas están sujetos a la Ley 5/2019, y esa ley te da derechos concretos y comprobables antes de firmar.
- La FEIN, o Ficha Europea de Información Normalizada, con todas las condiciones del préstamo, que constituye oferta vinculante.
- La FiAE, o Ficha de Advertencias Estandarizadas, que señala expresamente las cláusulas más delicadas del contrato.
- Un plazo mínimo de diez días naturales entre la entrega de esa documentación y la firma, para que puedas leerla con calma.
- Una visita gratuita al notario antes de firmar, en la que se levanta un acta que acredita que has recibido la información y la has entendido. No la paga el cliente.
- El reparto de gastos que ya hemos visto: gestoría, notaría, registro e impuesto a cargo del prestamista.
- Límites a las comisiones por reembolso anticipado y restricciones a las ventas vinculadas.
Hay además una comprobación de un minuto que evita muchos problemas. Cualquier intermediario de crédito inmobiliario tiene que estar inscrito en el registro que mantiene el Banco de España, y ese registro es público. Si quien te ofrece la operación no aparece, es un motivo suficiente para parar.
Dos señales más que conviene tener en la cabeza. Que se te pida un pago por adelantado antes de que exista una oferta vinculante, y que se te presione para firmar sin respetar los diez días. Ninguna de las dos cosas encaja con el marco de la Ley 5/2019.
¿Cuándo conviene y cuándo no conviene?
Conviene cuando se cumplen tres condiciones a la vez: tienes una vivienda, estás pagando varias deudas a tipos altos y tus ingresos son estables. En ese escenario, cambiar deuda cara por deuda más barata con una sola cuota mejora tu situación mensual de forma medible.
También tiene sentido cuando necesitas un importe que ningún préstamo al consumo cubre y tienes un plan claro de devolución. La clave está en que el préstamo resuelva algo concreto, no en que tape un agujero recurrente.
Y ahora lo que no se suele escribir. No conviene si tus ingresos son irregulares o inciertos, porque el compromiso es largo y la garantía es tu casa. Tampoco si el importe es pequeño y lo puedes cubrir con un préstamo personal, porque los gastos de formalización no lo justifican. Y no conviene si el problema real es que gastas más de lo que ingresas cada mes: en ese caso el préstamo aplaza el problema y lo agrava.
Por eso lo primero no es contratar, es hacer el cálculo. Si al reordenar tus deudas la cuota total baja y encaja con holgura en tus ingresos, la operación tiene sentido; si no, no lo tiene, y decírtelo también forma parte del trabajo.
Preguntas frecuentes sobre el préstamo con garantía hipotecaria
¿Qué es un préstamo con garantía hipotecaria?
¿En qué se diferencia de una hipoteca?
¿Qué requisitos piden para un crédito con garantía hipotecaria?
¿Cuánto dinero se puede conseguir con una garantía hipotecaria?
¿Se puede pedir un préstamo con garantía hipotecaria estando en ASNEF?
¿Quién paga los gastos de notaría y registro?
Hablemos de tu caso
Si tienes una vivienda y varias cuotas que no te dejan llegar a final de mes, lo primero es ver los números. En Agencia Negociadora podemos analizar tu caso concreto de forma gratuita y sin compromiso, y decirte con datos si un préstamo con garantía hipotecaria te deja mejor de lo que estás ahora o si no procede.