31/07/2026, ABC, José María Camarero
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Los hogares españoles piden hoy más del doble de crédito al consumo en verano que hace una década, principalmente por la financiación de los gastos de las vacaciones. Así lo constata Agencia Negociadora de Productos Bancarios, ‘fintech’ registrada en el Banco de España y especializada en la intermediación de crédito inmobiliario, a partir de la serie histórica del supervisor bancario. De los 3.356 millones de euros contratados en julio y agosto de 2015 se ha pasado a los 7.436 millones del año pasado, lo que ya supuso un máximo histórico de la serie de registros, con un aumento acumulado del 121%. Este año se prevé que la cifra crezca aún a doble dígito en los dos meses centrales del verano.
El hecho de financiarse el verano a base de créditos ha dejado de ser un recurso puntual para convertirse en un mal hábito financiero muy asentado en muchas familias. Esa financiación suele canalizarse a través del fraccionamiento de los pagos con tarjeta, aunque esta operación supone pagar tipos de interés que el 20% anual, muy por encima de otras alternativas de consumo.
Según Agencia Negociadora, el problema no es tanto el gasto vacacional en sí como su repetición año tras año sobre una estructura de deuda que, en muchos hogares, ya llegaba ajustada a julio, y que se traduce después en la denominada cuesta de septiembre, cuando esas cuotas se suman a los gastos de la ‘vuelta al cole’ y al repunte generalizado de la demanda de crédito que marca el tramo final del año.
Los hogares que ya llegaban justos a julio, saldrán de agosto con al menos dos cuotas más de créditos o tarjetas que tendrán que pagar en plena vuelta al cole
Ese incremento se produce sobre una base ya tensionada. Según el Informe de Estabilidad Financiera de Primavera 2026 del Banco de España, el 54% de los hogares españoles tiene deuda viva y su ratio de endeudamiento alcanza el 68% de la renta bruta disponible, mientras que uno de cada tres hogares endeudados destina más del 30% de sus ingresos a atender esa deuda. El mayor esfuerzo relativo se sitúa en las familias de renta media, con acceso a más productos de crédito pero sin los colchones de ahorro de los tramos de renta alta.
«Que el crédito de verano se haya duplicado en diez años es la prueba de que cada vez más hogares llegan a julio sin margen y salen de agosto con al menos un par de cuotas más que saldar a finales de mes», explica Luis Javaloyes, CEO de Agencia Negociadora. «Para 2026 –añade– se mantendrá una tendencia creciente, que agudiza el problema: seguimos añadiendo, verano tras verano, un volumen récord de deuda sobre hogares que ya venían ajustados».
Una tentación cada vez mayor
La tentación de pagar las vacaciones a plazos, a varios meses vistas, y olvidarse del coste que conlleva con una patada financiera hacia adelante puede convertirse en una bola de nieve que arrase la economía doméstica de muchas familias a las puertas del verano. Financiar el descanso en la playa, en la montaña o en algún destino del extranjero no tiene por qué resultar peligroso siempre que se materialice con cabeza y unos conocimientos financieros mínimos.
6,8% Tipos aplicados
El interés que cobran los bancos en los créditos al consumo se encuentra cerca del 7%, aunque en el caso de algunas tarjetas de crédito superan ampliamente el 18%
Los préstamos para acometer el descanso estival se encuentran a la orden del día en muchos hogares. Este año, la cuantía de esos créditos puede resultar aún más llamativa, ya que los intereses que aplica la banca para esta modalidad de financiación son inferiores a los que cobraba hace poco más de un año. El interés medio de los préstamos al consumo se encuentra en torno al 6,8%, según los últimos datos disponibles del Banco de España. Hace 12 meses, se aplicaba más un 7% anual.
Por poner un ejemplo práctico, si solicitamos un crédito de 3.000 euros para pagar una semana de viaje en las islas, incluidos los vuelos y el alojamiento, acabaremos pagando unos 120 euros más en intereses. Es decir, 3.120 euros. Y lo haremos a través de 12 mensualidades por un importe de 259 euros, aproximadamente. El problema no es la cuota en sí misma, sino que el crédito acabe atropellando económicamente a toda la familia durante mucho tiempo, más allá de las propias vacaciones.