13/08/2026, El Confidencial, Elena Sanz
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El euríbor afronta la recta final del año en una fase de relativa estabilización, dibujando un escenario central de moderación con un leve sesgo a la baja respecto a los niveles registrados durante el verano. ¿Conseguirá romper el 3%? Es la pregunta que se hacen los expertos e hipotecados; si bien estos deben saber que, rompa o no la barrera del 3%, lo cierto es que de aquí a final de año seguirá subiendo la cuota de las hipotecas variables, ya que el indicador se mantendrá por encima de los niveles de hace un año.
Tras cerrar julio en el entorno del 2,855%, los pronósticos de los expertos y consensos de mercado como el Panel de Funcas o Bankinter sitúan al indicador en una franja prudente entre el 2,7% y el 2,8% para el cierre del ejercicio y, aunque la cota psicológica del 3% no se perfila como la hipótesis prioritaria, no se descarta por completo; su materialización dependerá de la evolución de la tensión geopolítica en Oriente Medio y de su impacto directo sobre los precios de la energía.
Dos factores que serán clave en el futuro de la política monetaria en Europa. Y es que, tras la subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) en junio hasta el 2,25% —más como un escudo preventivo ante el shock inflacionista que como el inicio de un ciclo agresivo—, el organismo camina con pies de plomo. Con reuniones decisivas en septiembre, octubre y diciembre,
Por lo pronto, la ‘calma’ del euríbor no se traducirá en un alivio inmediato en la economía familiar, ya que quienes afronten la revisión anual de su hipoteca variable en los últimos meses de 2026 experimentarán repuntes en sus cuotas, ya que los niveles actuales y previsibles del euríbor a finales de este año son sensiblemente inferiores a los fijados durante la recta final de 2025. Esta diferencia de alrededor de medio punto porcentual supondrá un sobrecoste anual cercano a los 450 euros por cada 100.000 euros de deuda a los ya hipotecados a tipo variable, mientras que a los futuros hipotecados, los expertos aconsejan centrarse en conseguir buenas condiciones financieras y reforzar su formación antes que intentar adivinar los vaivenes del euríbor en el mercado.
«Mi escenario central para la recta final del año es un euríbor con un ligero sesgo a la baja respecto de los niveles actuales. No espero una vuelta rápida hacia el 2%, pero tampoco, en el escenario más probable, una nueva escalada importante.
Después de cerrar julio en torno al 2,855%, creo que lo razonable es pensar en un euríbor moviéndose en la zona del 2,7% al 2,8% durante los últimos meses del año«, explica a El Confidencial Pau A. Monserrat, profesor de la Universitat de les Illes Balears, economista y perito especializado en productos financieros y socio en Futur Finances.
«Las previsiones que se publicaron antes del verano mueven el índice entre el 2,65% y el 2,89% al cierre del año. Si hay que decantarse, me quedo con la parte alta», añade por su parte Luis Javaloyes, CEO de Agencia Negociadora de Productos Bancarios.
En opinión de este experto, para que se cumpla la parte baja de las previsiones «tienen que encajar tres cosas a la vez: que la energía se calme, que el precio de los servicios afloje y que el BCE diga con claridad que ha terminado con las subidas; pero para que se cumpla la parte alta basta con que no cambie nada».
Javaloyes recuerda que el Consejo de Gobierno del BCE no tocó nada durante el mes de julio: la facilidad de depósito se quedó en el 2,25%, las operaciones principales de financiación en el 2,40% y la facilidad marginal de crédito en el 2,65%. «Pero atención al contexto: seis semanas antes había subido tipos por primera vez desde 2023. La dirección cambió en junio. Y el mensaje sigue siendo el de siempre, que no se comprometen con ninguna senda y que deciden reunión a reunión. La próxima es el 10 de septiembre, con proyecciones nuevas encima de la mesa».
¿Alcanzará el euríbor el 3%?
Es la pregunta del millón. «El euríbor está a las puertas del 3% en su dato diario, adelantándose así a un nuevo movimiento al alza de los tipos de interés por parte del BCE. Si alcanzara el 3%, estaríamos en niveles que el índice no registraba desde el 6 de septiembre de 2024, cuando marcó el 3,025%», explica Laura
Martínez, portavoz de iAhorro. «El repunte de este mes de agosto», prosigue, «confirma la tendencia alcista que el indicador arrastra desde comienzos de año y que se ha acelerado en las últimas semanas».
Tampoco Monserrat descarta que el euríbor pueda «acercarse o incluso cerrar diciembre en el 3%, pero hoy no es mi escenario central. Para plantearme seriamente esa posibilidad, tendríamos que llegar al otoño con señales claras de que el conflicto de Irán no se va a resolver antes de final de año, con tensión persistente sobre el petróleo y la energía y, sobre todo, con riesgo de que esa inflación energética termine trasladándose al resto de precios. En ese escenario, el mercado empezaría de nuevo a anticipar un BCE más duro».
«Mi escenario central es que el Banco Central Europeo mantenga los tipos sin cambios durante lo que queda de 2026»
El escenario central para este experto es que el BCE mantenga los tipos sin cambios durante lo que queda de 2026. «La subida de junio hasta dejar la facilidad de depósito en el 2,25% parece más una respuesta preventiva al shock inflacionista que el comienzo de un nuevo ciclo de endurecimiento monetario. La palabra que mejor define lo que puede hacer el BCE en sus próximas reuniones de política monetaria el 10 de septiembre, 29 de octubre y 17 de diciembre es prudencia».
Y es que, según Monserrat, el BCE «no tiene demasiados incentivos para subir tipos si la inflación energética se va moderando, porque estaría intentando combatir con política monetaria un shock de oferta y podría perjudicar innecesariamente al crecimiento. Pero tampoco puede anunciar que el problema está resuelto mientras persista la incertidumbre geopolítica. La evolución de la energía y, especialmente, la aparición o no de efectos de segunda ronda sobre la inflación serán las variables que decidan si el 2,25% es realmente el techo de este episodio inflacionista».
En concreto, Eurostat sitúa la inflación de la zona euro en el 2,9% en julio, una décima más que en junio. «La energía, disparada un 10%. Los servicios, en el 3,3%. Y la subyacente, que es la que de verdad vigila el BCE, subiendo al 2,5%. Detrás de la energía está el conflicto en Oriente Próximo, que hoy es el factor que más condiciona todo lo demás. Y en España vamos peor: el adelanto del INE deja el IPC de julio en el 3,5% y la subyacente en el 3,0%. Con los carburantes y la electricidad de nuevo a la cabeza de las subidas», pone sobre la mesa Javaloyes.
«Por otro lado, el crecimiento económico aguanta. Y esto juega en contra del hipotecado, porque una economía que crece y unos precios por encima del objetivo del 2% no le dan al BCE ninguna razón para bajar tipos. Se la dan, si acaso, para lo contrario», añade este experto.
Un escenario central de moderación con sesgo bajista del referencial hipotecario es el que mejor encaja con las últimas previsiones disponibles del mercado. Así, el Panel de Funcas de julio sitúa el euríbor a 12 meses en el 2,75% en diciembre de 2026 y en el 2,54% a finales de 2027. Bankinter maneja para diciembre de este año una horquilla muy similar, entre el 2,65% y el 2,75%. En todo caso, son previsiones y cambian a medida que la situación económica varía.
De hecho, Funcas ha empeorado sus anteriores previsiones para 2026 (que preveían un euríbor al 2,68% a finales de 2026), al igual que Bankinter, cuya visión en marzo pronosticaba un euríbor entre el 2,30% y el 2,45% a finales de 2026.
«En estos momentos, el consenso de mercado no está esperando grandes movimientos en la segunda mitad del año, sino cierta estabilización», añade Pau A. Monserrat, en cuya opinión, el gran interrogante sigue siendo la geopolítica. «El euríbor no depende únicamente de lo que haga hoy el BCE, sino de lo que los mercados creen que tendrá que hacer en los próximos meses. Si el conflicto con Irán se mantiene contenido y el precio de la energía se normaliza, el euríbor debería tender a estabilizarse e incluso moderarse ligeramente. Si vuelve a tensionarse la energía, aumenta la inflación y el mercado empieza a descontar nuevas subidas de tipos, el euríbor reaccionará antes incluso de que el BCE mueva ficha».
«Funcas señala, precisamente, que la desescalada ha aliviado los mercados energéticos, aunque considera frágil la situación, mientras que el BCE sigue advirtiendo de que el impacto inflacionista del shock energético todavía no se ha materializado plenamente», recuerda este experto.
Hasta 1.791 euros más al año en la hipoteca
Para los hipotecados a tipo variable hay una circunstancia importante: aunque el euríbor se estabilice o baje unas décimas en los próximos meses, muchas revisiones anuales de la recta final de 2026 van a ser al alza. El motivo es que estamos comparando los niveles actuales con los de la segunda mitad de 2025, cuando el euríbor estaba sensiblemente más bajo.
En agosto de 2025 estaba en el 2,114% y en diciembre en el 2,267%. Por tanto, un euríbor de aproximadamente el 2,7%-2,80% a finales de 2026 supondría todavía alrededor de medio punto porcentual más que un año antes y, por ende, subidas en las cuotas de las hipotecas firmadas a tipo variable. Subidas que serán más o menos intensas, dependiendo del capital que quede pendiente de devolver al banco.
«Para una hipoteca variable con 100.000 euros pendientes, 25 años de plazo y un diferencial de un punto, estaríamos hablando aproximadamente de 30 a 40 euros más al mes por cada 100.000 euros de deuda pendiente, dependiendo del mes de revisión y del nivel finalmente alcanzado por el euríbor. Con un euríbor de agosto de 2026 al 2,8%, las cuotas mensuales por cada 100.000 euros pasarían de 480 a 516 euros, 36 euros más al mes. Si la revisión fuera en diciembre y el euríbor tocara el 3%, la cuota pasaría de 488 a 526 euros, 38 euros más al mes», según los cálculos de Futur Finances.
Según los de la Agencia Negociadora de Productos Bancarios, para un capital pendiente de 150.000 euros, a 20 años, euríbor más un punto y revisión anual, estaríamos hablando de 60 euros más al mes, unos 716 al año. «Con la referencia de julio de este año, la cuota se va a 898 euros, mientras que con la de julio del año pasado eran 838. Y si diciembre se cierra en la parte alta de la horquilla, en ese 2,89%, la cuota se queda en 900. O sea, quien esperase un respiro en su próxima revisión, que se vaya haciendo a la idea», añade Javaloyes.
Por su parte, según los cálculos de iAhorro, una persona con una hipoteca media variable a 30 años de 200.000 euros con diferencial de 0,60% verá cómo su cuota pasa de 812 euros de agosto de 2025 a pagar ahora 898 euros, lo que supone un incremento mensual de 85 euros al mes o de 1.020 euros al año. Si la hipoteca es de 350.000 euros con las mismas condiciones a 30 años y con diferencial de 0,60%, el hipotecado pasará de pagar 1.422 euros al mes a pagar ahora 1.571, lo que supone un aumento en la cuota de 149 euros al mes o de 1.791 euros al año».
No obstante, Pau A. Monserrat reconoce que «no estamos ante las subidas de cuotas que vimos en la gran escalada de tipos de 2022 y 2023, pero sí ante un incremento que las familias deben tener en cuenta, ya que en términos anuales puede suponer unos 450 euros por cada 100.000 euros de deuda hipotecaria«.
En este contexto, como aconseja Laura Martínez, «recomendamos a los hipotecados que aprovechen este momento para revisar sus condiciones. Comparar ofertas, negociar el diferencial o valorar una novación hacia un tipo fijo o mixto puede suponer un ahorro relevante mientras el euríbor se mantenga en estos niveles».
¿Y los futuros hipotecados?
En opinión de Monserrat, para quien esté pensando en comprar vivienda, no tiene mucho sentido tomar su decisión intentando acertar si el euríbor va a estar dos o tres décimas más arriba o más abajo dentro de seis meses. «Para un comprador, importa mucho más conseguir un buen precio de la vivienda, disponer de ahorro suficiente y contratar una hipoteca adecuada a su capacidad de pago. La evolución del euríbor en los próximos meses importa, pero no debería convertirse en la principal variable de la decisión».
En este sentido, este experto recomienda que «si tienes previsto contratar una hipoteca en los próximos meses, mi consejo pasa por aprovechar este tiempo para adquirir un poco más de educación financiera en materia hipotecaria, más que en intentar prever cómo estará el euríbor».
«La gente está pagando por dormir tranquila. En este ciclo, el tipo fijo me parece una decisión razonable»
En opinión de Javaloyes, «en mayo se firmaron 42.213 hipotecas sobre vivienda, con un importe medio de 174.866 euros y un tipo de interés inicial del 2,98%. Y solo el 39,1% se firmó a tipo variable, frente a un 60,9% a tipo fijo. La gente está pagando por dormir tranquila. En este ciclo me parece una decisión razonable».
Respecto a la oferta hipotecaria, desde iAhorro ven el mercado bastante tranquilo. En agosto apenas ha habido movimientos entre las entidades: en hipotecas fijas, Ibercaja repite en primera posición con un TIN del 2,55% y una TAE del 3,49%, seguida de Sabadell (2,75% TIN) y CaixaBank (2,85% TIN); la única entidad que ha encarecido su oferta este mes ha sido Abanca, que ha subido su hipoteca fija del 2,85% al 2,95% de TIN.
En variable, el movimiento más relevante lo protagoniza ING, que ha rebajado el diferencial de su Hipoteca Naranja Variable del 0,85% al 0,65%, situándola entre las opciones más competitivas del mes, mientras Bankinter y Kutxabank mantienen sus condiciones al frente del ranking. En mixtas destaca la rebaja de Sabadell, que ha reducido la TAE de su hipoteca a tres años del 3,94% al 3,61% sin tocar el tipo fijo inicial.