Esta cifra equivale a que cada español, contando también a los menores de edad, es titular de 1,87 tarjetas. Y la tendencia cada vez va a más a la vista de los datos.

07/10/2023, ABC, Daniel Caballero

En España prácticamente toda la población adulta tiene una cuenta corriente, e incluso más. Y lo mismo ocurre con las tarjetas: todo el mundo tiene una, e incluso más. Según la última estadística del Banco de España, en nuestro país había a cierre del segundo trimestre 90,26 millones de 'plásticos' en circulación. Las de débito parecen estar algo estancadas, mientras que las de crédito no paran de mirar hacia arriba.

Esta cifra equivale a que cada español, contando también a los menores de edad, es titular de 1,87 tarjetas. Y la tendencia cada vez va a más a la vista de los datos. En los últimos cinco años se ha pasado de 82 millones de tarjetas en circulación a más de 90 millones; la estadística se ha incrementado en ocho millones en un lustro, desde mediados de 2018.

En el caso de las tarjetas de débito, a cierre de junio de 2018 había 46,3 millones en circulación; ahora la cifra ha ascendido hasta los 48,3 millones. Sin embargo, entre medias de este lustro han sucedido altibajos. El tope fue de 50,3 millones en el tercer trimestre de 2020 y desde entonces ha ido ligeramente a la baja, salvo este 2023.

Evolución distinta han seguido las tarjetas de crédito. En 2018 había 35,77 millones en circulación mientras que ahora se rozan ya los 42 millones. En un lustro se han incrementado en seis millones, lo que supone el triple de lo que han subido las de débito.

Santiago Carbó, director de Estudios Financieros de Funcas, explica que la tendencia al alza de las tarjetas en circulación «viene de lejos» en buena medida porque somos un país muy bancarizado en el que siempre se ha utilizado mucho el plástico, lo que hace «que tengamos más tarjetas de media que en otros sitios, en términos comparativos».

Asimismo, este experto destaca que en muchos de los casos la razón simplemente está en que el usuario tiene cuenta corriente en dos bancos distintos, y asociada a cada cuenta va una tarjeta, de débito o crédito.

Carbó indica, con todo, que con la mayoría de tarjetas de crédito se hacen compras y se abonan al mes siguiente; se refiere a que no necesariamente todas son del tipo 'revolving', que es un tipo de tarjeta de crédito en el que todas las compras o disposiciones de efectivo que se realizan quedan aplazadas automáticamente. Y precisamente en las 'revolving', por los intereses que acarrean, especialmente si impagas, es donde está el mayor riesgo ya que se llegan a acumular intereses a triple dígito en casos extremos.

Desde Agencia Negociadora, por su parte, inciden en que «la tarjeta de crédito constituye una fuente de financiación rápida y sencilla, y por tanto, muy cara». E insisten en que los bancos suelen premiar a los clientes que utilizan las tarjetas de crédito, que son las más rentables para las entidades financieras. «Las entidades han empezado a permitir fraccionamientos de compras también con las tarjetas de débito, pero el grueso de la financiación de compras se la sigue llevando la de crédito», ahonda la firma.

Así las cosas, Carbó también destaca que todo lo que sea postergar en plazos tiene un riesgo, «porque es deuda, es crédito, y si tus condiciones laborales cambian, has asumido un riesgo» que puede terminar en impago.

«Por otra parte, en una situación de alta inflación y con los tipos de interés el alza la disponibilidad de fondos de las familias se ha visto muy seriamente afectada, por lo que están necesitando financiar con la tarjeta gastos corrientes. En Agencia Negociadora hemos podido constatar que incluso hay personas que pagan la cuota de la hipoteca con tarjeta de crédito, convirtiendo así un crédito barato en uno carísimo», añaden desde Agencia Negociadora.

Crecimiento futuro

De cara a futuro, lo que esperan los expertos es que las tarjetas continúen creciendo en número y que cada español cada vez tenga más en su poder. Fuentes financieras, aun así, apuntan a que el 'plástico' de débito no debería crecer al mismo ritmo que el de crédito, como ya está ocurriendo. La razón: que algunas entidades favorecen la contratación de tarjetas de crédito, y también que incluso hay establecimientos o grandes almacenes que también emiten tarjetas de este tipo.

El experto de Funcas, en este sentido, recuerda que «estamos en un proceso de innovación importante» en el que no solo estamos acostumbrados a usar diariamente la tarjeta, sino también el Bizum, el pago móvil... «Las tarjetas no van a desaparecer, están tan expandidas por la economía mundial… Estamos en un proceso de evolución digital y no parece que vaya a aparecer nada alternativo tan masivo», concluye.

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